El organismo ordenó la destrucción de la mercancía: 327.400 plantines madre de frutilla que estaban embalados en 319 cajas procedentes de Estados Unidos. El destino de los plantines era un vivero de Plottier.
“La presencia de tierra en sus raíces y envases constituye un riesgo de importancia para el patrimonio fitosanitario de la Norpatagonia y del país, debido a que es una fuente de transmisión de plagas y enfermedades”, indicó el coordinador de Protección, Calidad e Inocuidad Vegetal norpatagónico, Esteban Rial.
El funcionario explicó que para este tipo de importaciones “las plantas deben lavarse en origen y la raíz debe estar limpia”.
Rial informó que en estos casos “la reglamentación definida en la Comisión Internacional de Protección Fitosanitaria establece que ante la intercepción de un envío que no cumpla con los reglamentos de importación se procederá a la destrucción de la carga”.